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Tengo el ERP implementado en mi empresa. ¿Y ahora qué?Damián Szulman, de Crystalis Consulting, explica los pasos posteriores que debe adoptar una compañía luego del ingreso de un sistema de gestión Muchas empresas creen que con la puesta en marcha de la herramienta ERP (software para la planificación de los recursos empresariales) ya están en el final del proceso. Pero una buena práctica, una vez implementado el ERP, es realizar una evaluación para verificar que toda la funcionalidad que se decidió implementar se esté utilizando a pleno y que se hayan logrado los beneficios de negocios que justificaron la decisión de la inversión. Es la oportunidad de volver a revisar los papeles de las presentaciones del proyecto y el diseño conceptual original, repasar cuáles eran los objetivos de la primera etapa, qué desafíos se habían planteado y analizar cuáles fueron las metas que se cumplieron y cuáles no. Esto debería hacerse una vez que la empresa perciba que el sistema ya está estabilizado, entre los 6 y los 12 meses de su implementación. Los nuevos procesos y el software que lo soporta deberían ahora demostrar su enorme fuerza para democratizar la información en la organización. Si la implementación ha sido exitosa, la gente podrá comprobar que comparte los datos y está comunicada con todas las personas que participan en el proceso completo. Los directivos ya no deberían sentirse limitados por la información a la cual tiene acceso sino por su habilidad para sacarle el mejor provecho. Llega entonces el momento de analizar concretamente cuánto valor aporta el ERP al negocio. Intuitivamente, ya es posible apreciar las ventajas del ERP. Sin embargo, ¿cuál ha sido el real impacto del cambio en la cuenta de resultados de la empresa? A partir del estudio de un gran número de casos, se definió un esquema estructurado en el que se clasificaron los beneficios resultantes de la implementación de un ERP. Si bien es cierto que no todas las empresas han obtenido beneficios en todas las dimensiones descriptas (y tampoco en la misma intensidad), el estudio nos permite situarnos en el contexto de los potenciales beneficios e intentar definir los objetivos para nuestra empresa a la hora de establecer el retorno de inversión de un proyecto de implementación de un ERP y evaluar sus resultados. Algunos de ellos son:
En el ámbito local, a través de un modelo de tablero de comando se relevaron los pilares de mejoras en el ámbito de nueve empresas argentinas que implementaron un ERP. En todos los casos se marcaron resultados de impacto directo en la reducción de los costos de las empresas, antes que en el aumento de los ingresos, en la eficiencia de la cadena de abastecimiento, en los procesos internos y en el nivel de aprendizaje de la organización.
iProfesional.com, Febrero 2010
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